
Hay hogares que se sienten propios desde el primer paso, y este, en el corazón de colina campestre, es uno de ellos. sus 97 m² reciben luz natural todo el día gracias a su vista exterior y ventilación cruzada, mientras los vidrios antirruido regalan una calma poco común. su comedor es independiente y la sala se abre a un balcón con excelente vista al occidente; la cocina cerrada y la zona de lavandería mantienen el orden sin esfuerzo. tres habitaciones y un estudio conviven en una distribución impecable: la principal, con vestier y baño privado, es un refugio propio; las secundarias amplias y con con closet comparten otro baño. dos garajes independientes y un depósito resuelven lo práctico. y al bajar, un conjunto que acompaña cada etapa de la vida: salón social, gimnasio, squash, zonas verdes, parque infantil y vigilancia 24/7; cerca a parques, centros comerciales y las mejores vías del norte de bogotá. vivir aquí no es solo tener un techo: es elegir un estilo de vida.