Cuando pensamos en comprar, vender o arrendar un inmueble en Bogotá, uno de los documentos más importantes es el certificado de tradición y libertad. Este papel, que expide la Superintendencia de Notariado y Registro, contiene toda la historia legal de una propiedad. Aunque a primera vista puede parecer complicado, no necesitas ser abogado para entender sus partes más relevantes y tomar decisiones informadas.
El certificado se divide en varias secciones. La primera corresponde a la información general del inmueble, donde encontrarás el número de matrícula inmobiliaria, la dirección, la ubicación catastral y las medidas del predio. Es el “DNI” de la propiedad y lo primero que debes revisar para asegurarte de que coincide con el inmueble que estás evaluando.
La segunda parte son los propietarios actuales. Aquí aparece quién o quiénes son los dueños registrados de la propiedad. Este detalle es clave porque te confirma si la persona que está vendiendo o arrendando realmente tiene la titularidad del inmueble.
Luego vienen los antecedentes históricos, que muestran las transferencias de dominio a lo largo del tiempo: ventas, herencias, donaciones o adjudicaciones. Aunque no hace falta estudiar cada movimiento en detalle, conviene verificar que las transacciones se vean claras y sin irregularidades.
La parte más delicada son las anotaciones o gravámenes. Aquí es donde debes poner atención, porque se registran hipotecas, embargos, demandas, afectaciones a vivienda familiar o patrimonio de familia. Si alguna de estas aparece vigente, significa que la propiedad tiene limitaciones que pueden afectar la compra o arriendo. Por ejemplo, si está hipotecada, necesitarás que se cancele la deuda para hacer el traspaso.
En términos prácticos, leer un certificado de tradición y libertad sin ser abogado consiste en verificar tres cosas: que los datos del inmueble sean correctos, que el dueño actual coincida con quien te lo está ofreciendo y que no existan gravámenes que compliquen la transacción.
Este documento es una radiografía legal de la propiedad y, aunque puede parecer denso, entenderlo no requiere formación jurídica. Lo que sí es recomendable es que, si notas algo extraño, consultes con un abogado o con la inmobiliaria que te acompañe en el proceso. Revisar a tiempo el certificado te evitará dolores de cabeza y te dará la tranquilidad de que tu inversión en Bogotá es segura.
Redacción: Actualidad Inmobiliaria