Bogotá – enero 2025
En Colombia, cada inicio de año se repiten dos cifras que suenan parecidas, porque ambas son porcentajes… pero en realidad sirven para cosas distintas: el IPC y el salario mínimo.
El IPC de 2025 (inflación anual a diciembre) cerró en 5,10%.
En cambio, el salario mínimo para 2026 subió cerca de 23% y quedó en $1.750.905 COP, y el auxilio de transporte quedó en $249.095 COP. Eso significa que muchos trabajadores recibirán $2.000.000 COP al mes (salario mínimo + auxilio) a partir de enero de 2026.
Entonces, ¿por qué la gente se confunde? Porque los dos son porcentajes, pero no se aplican a lo mismo.
El IPC es un indicador que mide cuánto subieron los precios de una canasta de consumo: alimentos, transporte, salud, educación, servicios, restaurantes y más. Es decir, el IPC habla de precios (lo que cuesta vivir).
Por eso, el IPC suele ser la base para reajustes como arriendos, cuotas o contratos “indexados”, y en general cobros o valores que se actualizan con inflación (dependiendo de lo que diga cada contrato o norma aplicable).
En cambio, el salario mínimo habla de ingresos (lo que gana una persona por su trabajo formal). Y cuando sube, arrastra ajustes relacionados con el mundo laboral: sueldos, auxilio de transporte, aportes y otros costos que se calculan sobre el mínimo para quienes están en ese rango.
Aquí viene lo importante para entender este año: como el salario mínimo subió mucho más que el IPC, a muchos les quedará la sensación de “mi salario subió… pero igual siento que todo está más caro”. Y a otros les pasará lo contrario: “si mi arriendo sube por IPC, ¿por qué no sube con el salario mínimo?”. La respuesta es simple: no están conectados de forma directa, porque miden cosas diferentes.
En el contexto inmobiliario, esta diferencia es clave para planificar el año. Si vas a alquilar, si eres propietario o si estás calculando tu capacidad de pago para comprar vivienda, necesitas saber cuál cifra aplica a qué. El IPC se mueve con el costo de vida (precios), mientras que el salario mínimo se mueve por decisiones de política laboral y negociación (ingresos).
Entenderlo te evita confusiones típicas como: “subió el mínimo, entonces mi arriendo debería subir igual” o “si el IPC fue 5,10%, ¿por qué a mí me subieron otros costos más?”. Muchas veces la diferencia está en la letra pequeña: lo que está indexado al IPC, lo que está atado al salario mínimo, y lo que simplemente depende de oferta y demanda (por ejemplo, el mercado de arriendo en ciertas zonas).
En 2026, cuando escuches “subió el 5% o el 23%”, lo primero es preguntar: ¿están hablando del IPC (precios) o del salario mínimo (ingresos)? Porque este año la distancia fue grande: IPC 2025: 5,10%, versus salario mínimo 2026: $1.750.905 + auxilio $249.095 = $2.000.000.
Redacción: Actualidad Inmobiliaria